Anoche fui con Javi al Palacio de Vistareverb, y no había visto tantas adolescentes juntas desde que tuve una novia a la que recogía a la salida del instituto.
El evento era parte del U18, Under eighteen, una iniciativa para que los menores tengan acceso a un ocio que muchas veces les está vetado. La única cerveza que vendían era sin alcohol, claro... pero la ventaja es que al estar todo orientado a chavales de 13 a 17 años teníamos pocas cabezas a nuestra altura, con lo que pudimos ver las actuaciones de The Sounds y Fall Out Boy de forma bastante cómoda.
La verdad es que a mi me apetecía ver a FOB. Compré las entradas hacía tiempo, y no fue hasta hace dos días que me enteré de que los teloneros eran los suecos. Tremenda alegría, después de haber disfrutado como un enano su concierto en la sala Arena/Heineken hace un par de años. Si bien su actuación de ayer fue también muy buena, verlos en un local de mediano aforo es mucho más impactante, con Maja literalmente cogiendo al público del cuello para que cante con ella. En un par de meses sacan su tercer disco. Lo espero con impaciencia.
Tras su nueva-New Wave aparecieron por fin los chicos de Pete Wentz, cabeza visible de Fall Out Boy a pesar de su muy respetable cantante... pero es que este chico de Chicago es el cerebro de la banda. Letrista, empresario, diseñador, escritor, alma torturada, presentador y un poco chulito, es el que más capta la atención. Pero no para mal. Los tíos salen al escenario a hacer lo que hacen, se entregan al público, bajista y guitarrista hacen sus característicos saltos de 360º y tocan sus himnos para que nos desgañitemos acompañándoles. El respetable acaba contento. Se encienden las luces, salimos a las 22.50 a la calle, donde decenas de padres esperan a sus hijos para llevarles a casa, supongo que después de coger una pizza. Javi y yo la hacemos en mi casa a pesar de que aún no sé amasar bien la harina. Aunque salió no sólo comestible, sino que muy rica, intentos anteriores se han podido comer con cuchara. De todos modos, va mejorando, y me he prometido a mi mismo que la que tengo pendiente para la semana que viene con Alexis ya será la buena.
Llevaba más de cinco años sin ver a Pablo, y como reencuentro no sólo me invita a cenar (incluyendo su pan y mermelada caseros)... ¡sino que incluso me invita a un concierto!
Como mi contacto con los medios y canales de comunicación es escaso -tirando a nulo-, nunca estoy a la última, y acabo conociendo a las next big things cuando ya han pasado a ser one-hit wonders. Por eso no me ha extrañado no haber oído a No Reply a pesar de que acababan su gira con dos llenos seguidos en Caracol.
Esta pequeña big band ha saltado al escenario con un nueve titular de batería, bajo, guitarra, teclas, saxos tenor y alto, trombón, trompeta, y vocalista con su intermitente trompeta adicional, pero además han estado acompañados por la voz de Patricia del Olmo (que no sé quién es), de otros dos cantantes y un par de percusionistas. Han sido casi dos horas de swing, jazz, ska y ritmos cubanos de camisa blanca y corbata negra.
Si bien lo que hacen no es único, ni personal, ni rompedor, hoy en día no es para nada habitual. Y por encima de todo, lo que sí es, es divertido. Y mucho. Entre sus canciones (que no conocía) han sonado también el Tu vuo' fa' l'americano de Carosone, I feel good, Summertime, I wanna be like you, fragmentos de Hit the road Jack, el tema del Inspector Gadget... clásicos de ayer, hoy y siempre, vamos. También me han abierto la herida de una de mis frustraciones musicales: me encantaría ser parte de una sección de metales. Esas cinco campanas vibrando en armonía me han llegado. Qué envidia les tengo.
El fin de semana pasado hice una visita relámpago a Barcelona. No llegué a pisar la ciudad condal y estuve poco más de 24 horas en la provincia, así que espero que Gema me perdone por no hacerle la visita prometida hace tanto.
Planeando mi visita a Helena y Enric, cargué el coche con unos cuantos CDs. Tengo una manía para mis viajes por carretera, y es que no me pongo la música escogida hasta que no salgo de poblado y estoy en ruta. De la M-40 hacia adentro oigo la radio o algún disco al azar de los que hubiera antes en el coche. Ese sábado por la mañana, con el sol mirándome a los ojos y las ruedas entrando en la R-2, por fin pude comenzar oficialmente el viaje con el sonido ideal. Mil espejos, de Nudozurdo.
Una vez terminó su disco Sintética, fui pasando por Republica, Disturbed (¡no sé cómo, pero al parecer me quedé con los discos de mi ex! Y yo que pensaba que no saqué nada bueno de aquello...), el Everything Everything de Underworld (debería estar prohibido conducir con Rez/Cowgirl sonando), Mink/Willy DeVille, y para los ratos aburridos, a cantar con Un pingüino en mi ascensor. A la vuelta justifiqué el nombre del Música de automóvil de Mastretta, y me emocioné con unos discos de Nacho Vegas grabados con mucho cariño, pero eso ya es otra historia.
Sin la medicación necesaria decidió programar un viaje a ninguna parte dónde nadie lo pudiera encontrar. Y a 220 kilómetros por hora, tres días sin comer ni dormir, le paró un coche de la Guardia Civil, le pidió la documentación y él dijo "Yo soy el hijo de Dios".
El 10 de diciembre del año 2004, 1 me llevó al concierto de Charles Cooper y Joshua Eustis, es decir: Telefon Tel Aviv. Un increíble dúo de ambient techno que presentaba su trabajo Map of what is effortless. Al acabar su actuación Charles nos acompañó a los dos en un paseo por las calles de Tribunal, y nos sentamos en un par de bares a charlar durante horas. Alguien tranquilo, agradable, culto, con historias que contar. El pasado 22 de febrero fue encontrado muerto.
No había pensado mucho en él en todo este tiempo, pero me ha jodido.
And it's been this way forever It was sunrise when we started Now the trees have grown all over And the winter skies are lonely
Estando con medaispoca el otro día recordamos a Toni A. Martínez, nuestro Beck casero de la post-ruta-del-bakalao reivindicativa. O algo así.
En realidad es un chaval de veintidós años que lleva escribiendo relatos y novelas desde los quince, y graba sus propios temas con sus ingeniosos vídeos musicales de nulos medios.
Quizá vistéis en la televisión su Piso de 30 metros, que se puso de moda por los precios de la vivienda. A mi me hace mucha gracia Salbutamol, pero con motivo de la crisis ahora nos presenta Quedan 15 días, una tierna canción protesta que sólo peca de no tomarse en serio a sí misma, porque vale más de lo que parezca a simple oído.
Además, me ha presentado a la extraña KinkyHush: divertida, sexy y desequilibrada. Totalmente mi tipo.
Sólo quince días más. Nos quedan para cobrar. Entre ambos sumamos novecientos euros que se nos van entre llamadas y gas, agua y electricidad, añade impuestos, seguros, hipoteca, escalera y el pan. ¿Tiene usted algún aval? Mi aval es mi novio, si no pago se lo pueden quedar.
Gwyneth Paltrow es alguien a quien sin motivo alguno siempre he tenido algo de manía, pero hay un trabajo suyo que me encanta.
En el 2000 se la pudo ver en la curiosa road-movie A dúo, sobre el, ejem, desconocido circuito de los karaokes. La canción que vendía la película era Cruisin', un tema de Smokey Robinson convertido en dueto de G. con el gran Huey Lewis (el de H. L. & the News, los del Power of Love de Regreso al futuro).
Con un sonido perfecto para la FM americana, el dúo interpreta unas melodías sencillas y sin sobresaltos, con sus voces juntándose de forma natural y creando una textura deliciosa.
Estoy viendo The Office, en su versión americana. Y en la cuarta temporada uno de sus personajes más insoportables se ha ganado mi cariño en un minuto y medio. La petición de una cita más hortera y entrañable que haya visto nunca, y al son de mi canción favorita de ABBA.
Se me tendría que haber ocurrido a mi.
If you change your mind, I'm the first in line Honey I'm still free Take a chance on me
Anoche estuve en el increíble concierto de Café Tacuba, y hoy he sacado sus discos del coche porque me recordaban que eso acabó y pasará algún tiempo hasta que pueda volver a verles en directo, y eso me ponía algo triste. Así que he seguido oyendo el disco que me ha vuelto a fascinar durante la última semana.
En 1997 Spiritualized publicaron Ladies and gentlemen, we are floating in space, muy marcado por la previa ruptura de Jason Pierce con su pareja (también miembro de la banda). El resultado es un disco tan espiritual como visceral.
El CD está presentado como una caja de medicinas. En la edición normal aparecía la indicación 1 tablet 70 min. En otra cada canción venía en un pequeño disco, todos contenidos en un blister. Quede así bien representado el valor terapéutico de la música, que estas composiciones afectan al estado de ánimo.
La situación emocional de Pierce le llevó a escribir frases tan apabullantes como All I want from life's a little bit of love to take the pain away, pero no le impidió regalar canciones tan hermosas como Cool Waves, una delicada maravilla orquestal llena de buenos deseos al amor que se marcha. Porque a pesar del slogan aquel de "Life's not a spectator sport", hay otras jugadas maravillosas que contemplar mientras se practica este deporte, y no hay que ser siempre el jugador estrella.
Babe you know you gotta be And let your light shine through And don't let anybody Tell you what to do 'Cause babe you gotta be You gotta be
Mi primer concierto fue uno de Steve Vai en el Canci, cuando ya estaba en San Blas. Gané dos entradas en la radio a base de contestar preguntas (daban una por concursante, pero yo llamé dos veces intentando cambiar un poco la voz).
Por aquel entonces, Steve presentaba su proyecto Vai, que aunque le tuviera como figura central, ya era un grupo completo. Así, hay muy pocas canciones instrumentales y más temas cantados. Claro que una excepción es la pista siete, como cabía esperar.
El guitarrista, por la asociación del número 7 con lo divino, siempre reserva esta posición para canciones emotivas y personales (en el año 2000 quedaron recogidas en la recopilación The 7th Song: Enchanting Guitar Melodies), y en el disco de Vai, Sex & Religion, brillaba Touching Tongues.
Hoy, la verdad, he tenido un día bastante gris. He terminado de hacer la mudanza, que se estaba haciendo eterna; he movido muebles mientras llovía; he subido y bajado escaleras, montado y desmontado... y todo con un mal cuerpo que supongo que era el mío. Tenía bastantes ganas de acabar el día, pero a falta de mover un par de cosas, me he cruzado con alguien, y en ese minuto me ha cambiado el humor.
Sólo una sonrisa y esta canción ha sido la banda sonora para una noche preciosa.
En España, la marca de helado más popular en el formato de medio litro es Häagen-Dazs, pero mi favorita es Ben & Jerry's. Y no sólo por sus sabores.
La compañía ha celebrado hoy por cuarto año consecutivo el "día Garcia", en el que invitaban a una bola de helado a todos los que tuvieran ese apellido, y la justificación para este acto publicitario está en uno de sus productos que más echo de menos, el helado "Cherry Garcia", de cereza y chocolate.
Lo que más bonito me parece de esta compañía es el nombre de este helado, homenaje al difunto Jerry Garcia, voz y alma de los legendarios Grateful Dead, y el de "Phish Food", que no es comida para peces sino otro guiño, en este caso a Phish, herederos y relevo de los Dead (y también originarios de Vermont, como esta marca). No sé si este helado de chocolate con caramelo y marshmallows le gustará a estos cuatro chicos capaces de dar conciertos de siete horas, pero yo sigo sin entender por qué estos dos sabores ya no se encuentran en los arcones de las gasolineras. Al menos el "Chunkey Monkey" aguanta, y puedo coger alguno para ver un buen concierto en el sofá.
Creo que hoy me voy a ir a dormir escuchando a estas dos imprescindibles jam bands. Pero antes, aunque fuera la temperatura caiga bajo cero... ¿a alguien le apetece un helado?
I scream, you scream, we all scream for ice cream! Rah! Rah! Rah! Tuesdays, Mondays, we all scream for sundaes, Sis-boom-bah! Boola-boola, sarsaparoolla, If you got chocolate, we'll take vanoola! I scream, you scream, we all scream for ice cream! Rah! Rah! Rah!
El otro día oyendo Radio 3 oí algo que me llamó mucho la atención. ¿Recordáis Murder on the dance floor, de Sophie Ellis Bextor? (video) El mejor tema disco de los últimos veinte años... buena melodía, un bajo irresistible y una guitarra imparable (¿Cual es la mejor guitarra para tocar música disco? Un a Gibb-son... lo pillas? Es mío, se me ocurrió en la ducha pensando en este post. En fin.).
Por otra parte, está Lady GaGa, que ha sacado su primer disco este año, y no sé si su Just Dance (video) se está oyendo mucho por ahí. Supongo que sí, o al menos debería, pero como no piso las pistas, ni me entero.
Y luego está DJ Gauffie, que ha cogido su batidora musical y las ha juntado, haciendo que su mix Dance Murder suene tan bien que cueste pensar que la música sea de una y la voz de otra. Yo ya ni las distingo.
Let's dance.
If you think you're getting away I will prove you wrong I'll take you all the way Boy, just come along hear me when I say Hey
Saliendo de Madrid por Alberto Aguilera he cruzado Vallehermoso, más aburrida que nunca, y he llegado a Princesa, topándome con unas enormes letras de un par de metros de alto. El cartel de 'lefties,' ha hecho que dejara de preguntarme por qué me parecería ridículo que me vieran conduciendo con Tracy Chapman.
Cada vez que veo algún texto que usa la fuente Helvetica me quedo fascinado. No entiendo de diseño, pero sobre todo desde que el año pasado viera el documental sobre esta tipografía sus trazos me obsesionan. Creada en el año 57, Microsoft la adaptó para lo que era su fuente estándar, Arial (ahora reemplazada por Calibri), así que la mayoría de la gente está muy habituada a algo bastante parecido (los de Mac disfrutan la auténtica).
Esta fuente sans serif es... compacta, elegante, sencilla. La conocemos de BMW, de Orange, de todas las películas en las que sale el metro de Nueva York... es tremendamente familiar. Sé que no suena muy interesante, pero recomiendo ver el documental. Me hizo curiosear sobre tipografía, que resulta ser un tema increíble.
Lo que puede suponer menos esfuerzo es escuchar la banda sonora. Como no la encontraba como tal, un chico la construyó buscando las canciones individuales y la colgó aquí. Muchas de las canciones son de El Ten Eleven, un dúo de Post-Rock que hacen una música suave, fría, mecánica... pero dicho como algo bueno. Una música que encaja perfectamente con una fuente que describen como 'el aroma de la ciudad'.
Otra noche que la vuelta a casa es una excusa para escuchar.
El año pasado grabé un disco para una chica, y nunca se lo he podido dar en persona. Siempre que viajo cerca de su ciudad lo llevo encima, por si lo dejo en un parque junto a un angel caído para que ella lo recoja, pero por ahora sigue en mi coche.
Esta noche lo he seguido disfrutando yo, y cuando escucho esta canción de Fishmans, las farolas, los pilotos de freno, las luces de las ventanas se convierten en estrellas, y todo sucede más despacio.
Acabo de llegar a casa tras una Guinness con Fernando, y la verdad es que lo echaba de menos. Él ha estado viviendo en la India, y yo aparezco y desaparezco, así que hacía demasiado tiempo que no se daba la ocasión. De camino a casa me he saltado a posta mi salida para conducir un poco más mientras escuchaba una y otra vez la nostalgia del Margot de Pereza, con su brutal pregunta: ¿Dónde estarás esta noche? ...que por cierto me ha recordado aquella noche que escribí una canción del estilo sobre mi novia, para enterarme después de que mientras yo componía ella estaba con otro. En su momento no me haría tanta gracia, pero me encanta la ironía del asunto.
Volviendo a mi día, pensaba acabarlo prontito, pero Fernando me ha liado para ir al concierto de Deluxe, porque por muchos reparos que les tuviera, si alguien me propone un concierto, yo voy. Y a Xoel Lopez le tenía bastante manía. Le perdi todo el interés poco después del primer disco. Estaba cansado de todo el hype que le rodeaba con su Que no, y cómo lo intentaban vender como un wunderkind gallego que había grabado su disco él solito en casa y todo aquello. No obstante, me gusta ver a la gente en directo, porque captas mejor el mensaje del artista, y te permite disfrutar canciones que antes 'no entendías'. Y qué poco he entendido yo a Xoel.
En el escenario donde cantaba el chico que se lo hacía él solo había 7 músicos, incluyendo media sección de metales. A pesar de La Riviera, las canciones sonaban enormes, triunfales... La voz lánguida que asocio con Xoel está rodeada de arreglos pegadizos que la complementan, y sobre todo, dejan ver que es un enamorado de la música. Cabría pensar que eso fuera más habitual, pero me temo que no todos dejan ver que disfruten tanto con las canciones. Aquí se notaba que ha oído mucho Stax y Motown, y me ha recordado a Costello en algún momento, y en muchos otros el saxo parecía sacado de cualquier disco de Springsteen. Las canciones, muy buenas, pero además se ve que el chico se sabe todos los trucos del libro... Coros sin letra, estribillos con "uhs", "eos" y "ahs", la nota pedal sobre una vuelta sencilla de acordes... Hay cosas que no fallan.
Ahora me siento como si me hubiera perdido algo bueno estos años. Xoel, creo que te debo una disculpa.
Y Julie... creo que al final sí que me gusta.
We wrote this song, it's not too short, not too long
Lo bueno de ser al mismo tiempo despistado y vago es que si quieres poner un post por Halloween y se te va por un par de días, con esperar trescientos sesenta y pico más lo vuelves a tener resuelto.
Hace un año quise mencionar a un grupo muy apropiado para la noche del próximo viernes, así que para los interesados, va con tiempo para que os preparéis. Creature Feature (myspace) son un dúo de Los Angeles que con guitarra, teclado y maquillaje negro nos regalan canciones sobre muertos, no-muertos, entierros en vida y seres que vienen del espacio exterior. Y lo mejor de todo es que la música mola mucho. Vale, que el disco, que dura menos de cuarenta minutos, se haga algo repetitivo, no dice mucho a su favor. Pero no creo que nadie haga de CF su nuevo grupo preferido por más de tres días, así que a divertirse con las canciones sin darle más vueltas a la cosa. De entre todas, destaca Buried Alive, así que tiene un vídeo oficial. No os lo perdáis, que tendréis una idea muy clara sobre estos chicos.
Os parecerán sacados de una película de Tim Burton, supongo... Y es que seguro que comparten gustos y aficiones, en concreto, por Edward Gorey, un escritor/ilustrador americano, muy activo en los sesenta, con un muy característico estilo macabramente Victoriano. La canción que me llamó la atención de los de Los Angeles es A Gorey Demise, una reinterpretación musical de una de las obras más conocidas de Gorey, The Gashlycrumb Tinies, un siniestro dabecedario ilustrado de necrológicas infantiles. Vale, dicho así suena un poco bestia. Lo mejor es verlo haciendo click en la portada:
The Oval Portrait Upon The Wall
Will Someday Cause This House To Fall The Power Of Words Left Unsaid As I Join The Spirits Of The Dead
I Can't Explain Just How It Feels The Thought Of My Premature Burial Inside This Oblong Box I Lie With The Hopes I'll Be Buried Alive
Principios de los noventa, Madrid, un instituto cualquiera, entre dos clases aburridas:
- Oye, mira... te he grabado una cinta con baladas de esas que te comenté. Mira, toma... - ¡Anda, te has acordado! Qué majo... a ver... ¡More than words! Me encaaaaanta. - Claro, tía... a quién no. Y he puesto un par de Scorpions que lo vas a flipar. En esta, cuando entra el solo... uff, vas a ver cómo te gusta. - Ah, creo que esta se la he oído poner a mi hermano con sus colegas. - Fijo. Oye, te la he grabado en cinta de cromo, que suenan mejor. El equipo de mis viejos es una pasada. Si quieres, después de clase podemos ir a mi keli y oímos la cinta con unas birras, ¿qué te parece?
Costumbrismo vs. tecnología... siempre igual. Hace años, estas escenas eran el pan nuestro de cada día. Si alguien no ha presenciado alguna escena similar que tire la primera piedra.
Antes, si oías un disco es porque un colega o su hermano te rulaban el vinilo o te hacían una copia de quinta generación de un casette que grabó de nosequé en la radio. Luego empezaron que si los cedés, los pecés, el emepetrés y la tostadora, la mula y el disco duro de un terabyte. Y cada vez hay más contenidos online que están disponibles de inmediato, con lo que podemos decir que todo el mundo tiene (casi) todo disponible a un par de clics.
¿Eso qué implica? A mi al menos lo que me ha pasado con tanta oferta es que me he visto sobrepasado y ante la duda de hacia dónde avanzar, me he vuelto a poner el Let There Be Rock de AC/DC (¡por cierto! Disco nuevo...). Al menos, los aficionados a la música tenemos unos conocimientos de la materia que nos permiten orientar a los amigos en una dirección u otra. Vale, ahora igual no te grabo esa cinta, sino que te grabo un CD, o qué narices, te cuelgo un .zip en RapidShare, y olvídate de las cintas de cromo. Pero, ¿y la selección? Ah, amigo... ahí es donde aún podemos servir para algo. A ti que te gusta Dwomo, te voy a pasar un par de cosas de They Might Be Giants, Ween, Barenaked Ladies (recordatorio: hacer post sobre grupos musicalmente afines compuestos por dos personas), etc. El criterio sirve para algo.
Pero estamos en el 2008. Apple ha lanzado estos días la nueva versión de iTunes, su software de gestión de música. En esta versión aparece Genius, que hace que saber sirva para un poquito menos (y tiempo al tiempo). Cachis.
La verdad es que el concepto no es nuevo, y ya existían webs similares (léase Pandora, el proyecto para el genoma musical, Musicovery...) que a partir de una canción o artista, te proponía música afin que pudiera gustarte. La diferencia es que Genius funciona para tu colección de música, que mira, la tienes más a mano. Los resultados son variables, pero ya se irán refinando el sistema y los criterios.
Genius empieza analizando tus canciones, y envía toda esa información ('anonimizada', dicen) a los servidores de Apple para obtener y aportar información. Basándose (no sé de qué manera, me gustaría saber más detalles técnicos) en la información que proporcionan millones de usuarios y a saber cuántas bases de datos, tú le das al play a una canción en el iTunes, y tranquilo, que la fiesta seguirá su curso siguiendo la dirección que le has marcado.
El caso es que yo aún lo estoy probando, pero como tengo tanta música que no he oído en mi disco duro, van sonando canciones que no conocía, y agrupadas de forma... digamos "con cierto sentido", así que estoy descubriendo música que me está sorprendiendo. Y como cualquiera puede tener su propio Genius, el último aspecto de la grabación de cintas para ligar queda enterrado. Ya ni la selección, ya ni el criterio tiene mérito; y antes que aguantar al pesado de clase, que se ocupe Genius.
En fin... al menos, parece que a mi ordenador le gusto. E intenta ligar conmigo con una sorprendente selección de polkas. Supongo que me dejaré hacer...
I'm in heaven With the maven of funk mutation Clinton's musicians such as Bootsy Collins Raise expectations to a new intention No one can sing Quite like Smokey, Smokey Robinson Wailin' and shakin' to Bob Marley Reggae's expanding with Sly and Robbie
Recuerdo cuando hace años, si llegaba especialmente tarde a casa por la noche, recibía una llamada furiosa de mi padre preguntando por dónde andaba metido.
Siempre he vivido al oeste de mi ciudad, y la noche acababa con media hora al volante. Es una pena amargar una buena noche en los últimos momentos, así que me apresuraba de vuelta evitando la llamada.
A menudo el sol amanecía en mi retrovisor, recordándome la hora. Yo aceleraba. Y ahí estaba yo... literalmente corriendo contra el sol, huyendo hacia la noche, e intentando que el amanecer nunca me alcanzara.
Mira que a mi los destinos de sol y playa no me atraen mucho, pero he estado una semana en Lanzarote y me hubiera quedado otra. Claro que si el plan incluye trece personas increíbles y una villa de lujo en medio de ninguna parte, la cosa es fácil.
Tengo la sensación de no haber hecho nada en toda la semana, pero sí que hemos hecho... Excursiones por la isla, al Timanfaya, buceo en la bahía (a pesar de mi miedo a lo sumergido... ¡y ojito a mis fotos con el neopreno!), mucha Wii en uno de los salones, Trivial en el jacuzzi principal, cenas y barbacoas, ¡y hasta un festival donde actuaban Facto Delafé y Muchachito! Lo hacemos a posta y no nos sale mejor.
De todos modos, por mucho que se hiciera un día, todos los acababa igual: yo en la hamaca del porche delantero mientras todos dormían, con el iPod en el regazo, muchísimas estrellas, y ni un ruido. Y en el aire... Fishmans, Zappa, Planetas, Mogwai, Nick Cave, Damien Rice, Jamie T, Yo La Tengo... El Drinking Songs de Matt Elliott también estaba preparado, pero me daba un poco de miedo ponerlo, y al final siempre acababa con un poco de The Poets of Rhythm (un increíble grupo que hace un funk oscuro que te atrapa), y cerraba la noche con la misma canción: Nightswimming (esta semana estuve en el concierto de R.E.M, y no sé si es que no me gustan y no me había enterado. Me dio la sensación de que les definen las canciones que normalmente me salto en sus discos, y que las que me gustan a mi, ni las tocan... como es el caso de mi himno a la hamaca).
Aunque la canción es básicamente piano y cuerda, aquí no hay nada del montón: el arreglo lo hizo ni más ni menos que John Paul Jones (el bajista y teclista de Led Zeppelin). Y el piano que suena también es famoso... el de los Criteria Studios, en Miami. El mismo que suena al final de Layla mientras Duane Allman deja a Clapton a la altura del betún... aunque no creo que el tono familiar de la canción se deba a eso. Será más por la nostalgia de la voz, y por cómo te rodea por la noche en la hamaca mientras miras al horizonte pensando en... bueno, supongo que eso ya es más personal.
Nightswimming deserves a quiet night. I'm not sure all these people understand. It's not like years ago, The fear of getting caught, of recklessness and water. They cannot see me naked. These things, they go away, replaced by everyday.
Los Me dais poca han sido seleccionados en la IV Convocatoria Música Heineken. Eso quiere decir que hay 49 canciones que no he votado y 1 a la que sí. Y los que me conocen saben que soy de Fender, así que no lo habré hecho porque se pueda ganar una guitarra Epiphone.
Santos y Pili, aún concienciados y afectados por la situación inmobiliaria, tienen colgada en la web del concurso el tema Se alquila. Es muy fácil llegar a los sentimientos con canciones de amor, pérdida y todo aquello, pero ahora que tengo que cambiar de piso, esta canción me ha llegado hondo.
Además, para completar la experiencia medaispoca, podéis acudir el día 8 de octubre al primer festival invertido, donde los dos grandes tocan los primeros. No es que tenga nada en contra de Delorean o de Triángulo de Amor Bizarro, pero compiten con este y otro dúo imprescindible: Dwomo. En total cuatro grupos que merece la pena ir a ver.
Señores... Voten. Vayan. Disfruten.
Sólo nos podemos permitir minizulitos interiores. Lo he visto en un documental: chabolismo vertical.